El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es para Brasil una negociación en curso que puede permitirle su "inserción en el comercio internacional", pero a la cual el país decidirá adherirse en el 2005, cuando está previsto que entre en vigor, y dependiendo de las ventajas que conlleve.
Según declaró ayer el canciller brasileño, Celso Lafer, ante estudiantes de Derecho de una universidad de Sao Paulo, el perfil del ALCA está todavía indefinido, pero su existencia es una "hipótesis demasiado importante para que Brasil decida a priori quedarse fuera".
"Pero nada fue concluido, nada fue decidido. Cuando se llegue a un acuerdo en el 2005, Brasil hará una opción en función del interés nacional, que será sometida a la ratificación del Congreso", explicó. Lafer destacó además que la participación de Brasil en las negociaciones del ALCA no puede entenderse de forma aislada, sino dentro del fortalecimiento de sus relaciones con el Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), América Latina y la Unión Europea (UE), "que componen la visión arquitectónica de la estructura del comercio exterior brasileño".
El año pasado, un cuarto de las exportaciones brasileñas tuvo como destino América Latina, un cuarto Estados Unidos y Canadá, un cuarto la Unión Europea y un cuarto el resto del mundo, según el canciller.
"Nos conviene mantener esa diversificación del comercio. No estamos interesados en cerrarnos en uno de los polos de la economía mundial (...) El ALCA es la vertiente de una estrategia", aseguró.
El ministro brasileño añadió que "el ALCA sólo será una alternativa atractiva para Brasil si contribuye cualitativa y cuantitativamente a su inserción competitiva en los flujos de comercio e inversiones internacionales".
"No se trata de cambiar el mercado brasileño por oportunidades fugaces en los mercados externos, pero sí debemos reconocer que necesitamos abrir los mercados para nuestras exportaciones y que en este contexto, los acuerdos comerciales pueden ser un instrumento útil", afirmó en un discurso.