Las restricciones impuestas por la Cámara de Representantes y la comisión de Finanzas del Senado de Estados Unidos a la Autoridad de Promoción Comercial (APC), han puesto a las autoridades brasileñas en pie deguerra por las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Desde el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, pasando por varios miembros de su gobierno, líderes de la oposición y hasta en la misma Cámara de Diputados, el clamor ha sido el mismo: no al ALCA si Estados Unidos no abre sus mercados, en particular el agrícola, donde mayores trabas sufren los productos brasileños.
Cardoso reiteró este viernes en la inauguración de una acería en Cubatao, Sao Paulo, que las futuras negociacioes del ALCA dependerán de la apertura de todos los mercados y del fin del proteccionismo.
"Tenemos confianza en nosotros mismos y sólo negociaremos lo que nos interese", dijo el presidente antes de recordar que las negociaciones comerciales no deben confundirse con las de "soberanía". "La soberanía no se negocia, se ejerce", remarcó ante los aplausos de los asistentes.
Tan contundente está siendo el ministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes, que este viernes reiteró que si hay restricciones a la agricultura "no habrá ALCA". "O se negocian los productos agrícolas o no se negocia nada con Estados Unidos", dijo Pratini de Moraes, candidato a la Presidencia en las elecciones de octubre del próximo año.
Más diplomático pero igualmente firme, el canciller Celso Lafer ha dicho que Brasil actuará de forma "simétrica o recíproca" ante las posibles restriccions estadounidenses a las negociaciones del ALCA.
"Cuanto más restrictiva sea la versión final del TPA (Trade Promotion Authority, el nombre en inglés de la APC), más restrictiva será la posición de Brasil en esa materia", advirtió el canciller.
La decisión de los legisladores estadounidenses ha logrado poner de acuerdo a todos los partidos del Congreso brasileño. El pasado miércoles la Cámara de Diputados aprobó una moción simbólica en la que pide al gobierno que se retire de las negociaciones en caso de que se apruebe la antes llamada "fast track".
Presentada por el diputado Aloisio Mercadante, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda y principal de oposición), la moción subraya que ese mecanismo "condiciona las negociaciones del ALCA al mantenimiento y ampliación de los mecanismos proteccionistas que perjudican las exportaciones brasileñas, como los generosos subsidios a la actividad agrícola y la aplicación indiscriminada de medidas antidumping".
Por eso, esa decisión "impediría cualquier intento de Brasil de obtener ventajas comerciales significativas en las negociaciones", según el texto. El secretario de la Cámara de Comercio Exterior (CAMEX), Roberto Giannetti de Fonseca, también se unió este viernes al clamor gubernamental y aseguró que a Brasil no le interesa un ALCA negociada con las reglas de la APC.