Brasil inauguró ayer su primer criadero de moscas estériles, con capacidad de producir 200 millones de insectos por semana y el objetivo de combatir la llamada "mosca del Mediterráneo", la mayor plaga del sector frutícola en el mundo.
La instalación, inaugurada en una ceremonia a la que asistieron los ministros de Ciencia y Tecnología, Sergio Rezende, y Agricultura, Luiz Carlos Guedes, está ubicada en Juazeiro, ciudad del estado de Bahía (nordeste) y corazón del valle del San Francisco, uno de los principales polos frutícolas del país.
La llamada Biofábrica Moscamed de Brasil (BMB) es un laboratorio estatal en el que el gobierno federal de Brasil y el gobierno regional de Bahía invirtieron 17 millones de reales (unos 7, 7 millones de dólares) para combatir la temida plaga.
Este insecto, conocido también como "mosca de la fruta" o "bicho de la guayaba", causa pérdidas anuales de cerca de 36, 4 millones de dólares en Brasil, el tercer mayor productor de frutas del mundo gracias a su cosecha de 38 millones de toneladas al año.
El criadero producirá insectos machos irradiados con cobalto, y por lo tanto estériles, que serán liberados en las plantaciones de frutas de Brasil y exportados a algunos países suramericanos.
Las hembras de la "mosca del Mediterráneo" que sean "fecundadas" por estos machos de laboratorio producirán huevos estériles, pronosticando que la población se reducida en un 70%.