Aunque pocos son los que ponen en duda la importancia del préstamo de 30,000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Brasil, la incertidumbre electoral y la dependencia de capitales extranjeros sigue constituyendo un lastre para los mercados financieros brasileños.
Analistas y editoriales analizaronn ayer la lógica de un mercado que parece ajeno al mayor salvavidas concedido por el FMI a un país en apuros y que sigue más pendiente de la suerte del candidato oficialista a las elecciones de octubre, José Serra, empatado en el tercer lugar de los sondeos con el ex gobernador de Río de Janeiro, el socialista Anthony Garotinho.
Un rumor sobre su posible retiro -desmentida después por su asesoría- hizo caer el viernes al real por debajo de la cotización que tenía hace una semana: a 3.02 por dólar.
Pero si es cierto que los mercados tienen miedo de una posible victoria de Luiz Inacio "Lula" da Silva del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) o de Ciro Gomes del (Frente Laborista, izquierda), primero y segundo en los sondeos respectivamente, que con más o menos entusiasmo han aceptado el acuerdo, al que consideraban "inevitable", no es menos cierto que Brasil también está siendo víctima del miedo de los inversores por la situación en Estados Unidos.
"Nunca, en los últimos años, Brasil estuvo tan vinculado como ahora a los humores de la economía estadounidense (...), que pasa por un momento de extraordinaria volatilidad como hace tiempo que no se veía, explica el editorialista de Folha de Sao Paulo.
No obstante, son pocos los que rechazan de plano el crédito. "El acuerdo con el Fondo va a servir para garantizar la seguridad financiera para el gobierno que saldrá de las urnas en octubre próximo en el primer año de su mandato", señala este sábado el diario O Estado de Sao Paulo en un editorial.
"Si antes era infundada, a partir de ahora se vuelve totalmente surrealista cualquier previsión de suspensión de pagos o reestructuración de los compromisos con el Tesoro", subraya el diario.
Y es que los 24,000 millones que destinará el FMI para el próximo año -los 6.000 restantes son para este año-, más los 3,000 adicionales de los préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, anunciados el viernes, aseguran más del 60% de las necesidades de financiación para 2003.
El gobierno también espera que en 2003 lleguen al país 17,000 millones de dólares en inversiones extranjeras directas, por lo que las cuentas externas del primer año del próximo gobierno estarán cubiertas. "El acuerdo saca a Brasil del sofoco inmediato, garantiza estabilidad para una transición menos turbulenta, pero de ningún modo elimina los problemas estructurales que agravaron el cuadro lúgubre que se diseñó a partir de las incertidumbres electorales y de la acción de los especuladores", según el diario económico Valor.