El Gobierno brasileño reiteró ayer que está decidido a mantener e incluso a expandir ambiciosos planes de inversiones en las áreas de infraestructura y petróleo, que definió como herramientas para hacer frente a la crisis financiera global.
La ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, explicó durante una comparecencia en el Congreso que el Gobierno brasileño está convencido de que tiene un papel fundamental para mantener el empleo y atenuar los efectos del derrumbe del sistema financiero.
Según Rousseff, la actual situación ha provocado "una crisis en el recetario neoliberal del Estado mínimo" y esa tesis "tiene que ser revisada". Por ello, abogó por devolver al Estado su papel de "promotor" del desarrollo económico.