Brasil se dispone a ejecutar una enérgica estrategia el próximo año para abrir más mercados extranjeros, a fin de que sus exportaciones de soja, azúcar y café alimenten su recuperación económica.
Pero el país bien podría estar por librar una batalla cuesta arriba, si las recientes negociaciones comerciales son una señal.
Es mucho lo que está en juego. El superávit comercial agrícola de Brasil casi se duplicó en los últimos dos años, pero podría disminuir en el 2004 debido a un aumento de las importaciones agropecuarias y a un menor incremento en el rendimiento de sus cosechas. La apertura de mercados externos podría contrarrestar todo esto.
El comercio agrícola es la piedra angular de la mayor economía latinoamericana. El sector representa el 42% de las exportaciones de Brasil, y ayudó a generar un superávit comercial récord de 25,000 millones de dólares este año.
El sector provee además el 34% de la producción económica y el 37 % de los empleos.
De hecho, Brasil está en vías de desplazar a EU en la actual cosecha 2003/2004 como el mayor exportador de soja del mundo. El país latinoamericano también es el mayor exportador mundial de café y azúcar, un importante exportador de jugo de naranja y de mineral de hierro, un creciente vendedor al exterior de maíz y es el tercer productor de carne y fruta del mundo.
Desde que Luiz Inácio Lula da Silva se convirtió en presidente un año atrás, Brasil formó una alianza con el denominado “G20”, un grupo de países que presionan a EU, la Unión Europea y Japón para que eliminen los subsidios agrícolas y abran sus mercados a más importaciones alimenticias.
“O convertimos nuestros deseos en un bloque económico y político y mostramos que no dependemos de ellos, o no cambiamos nada”, dijo Lula recientemente en un discurso.