El Ministerio de Agricultura brasileño anunció ayer un veto a las importaciones de reses, carne bovina y sus derivados procedentes de Canadá, donde la semana pasada se registró un caso del mal de las "vacas locas".
En un decreto divulgado, el gobierno brasileño indicó que la suspensión de las importaciones regirá por tiempo indeterminado y que el objetivo de la medida es "preservar el patrimonio pecuario nacional".
Además de reses vivas y de carne bovina con o sin hueso, el decreto veta las compras de menudencias, embriones, hemoderivados, harinas de sangre, residuos de mataderos y materias primas fabricadas con vísceras de animales alimentados con proteínas o grasas de rumiantes.
La medida no prohíbe la compra de semen de ganado, leche, productos lácteos y harinas de huesos calcinados. Brasil importó de Canadá en los últimos siete años cerca de 3.2 millones de dólares en toros reproductores de razas puras.