Brasil anunció ayer un recorte de 5,643 millones de dólares en el gasto de los ministerios en el 2010, con el objetivo de contener la inflación y evitar un sobrecalentamiento económico.
“La economía está caliente, no sobrecalentada. La mejor forma de echar agua a la ebullición es disminuir los gastos del Gobierno. Es un sacrificio que los ministerios tendrán que hacer”, dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, a periodistas.
El ministro explicó que la medida, que entrará en vigor a partir del próximo mes, no implica una eliminación de las políticas y programas llevados a cabo por los ministerios.