Economía

Brasileños analizan los beneficios de la Copa Mundial frente al gasto

Con el inicio del mayor torneo de fútbol, la Copa Mundial, 12 ciudades brasileñas donde se disputarán los partidos tendrán estadios nuevos o remodelados, cientos de millas de cables de fibra óptica, cinco terminales aéreas


Incremento
  • Desde que más de un millón de brasileños protestaron hace un año, en parte contra los gastos de la Copa Mundial, el costo de las obras para los estadios de la Copa Mundial siguió aumentando y ahora se ubica en 8,000 millones de reales (US$3,600 millones), casi cuatro veces el presupuesto original de 2007.
  • Algunos brasileños; sin embargo, dejarán el juicio sobre los costos y los beneficios de ser sede de la Copa para después de los partidos. “Una vez que comience a sonar el himno nacional y la pelota empiece a rodar, Brasil apoyará a la selección”, dijo Flavio Augusto Guimaraes, un limpiabotas que trabaja frente a la bolsa de São Paulo. “El fútbol corre por nuestras venas”.
  • Existen beneficios sociales y económicos reales, pero también hay interrogantes respecto de los costos y las prioridades del gobierno.

Con el inicio del mayor torneo de fútbol, la Copa Mundial, 12 ciudades brasileñas donde se disputarán los partidos tendrán estadios nuevos o remodelados, cientos de millas de cables de fibra óptica, cinco terminales aéreas y una docena de nuevos centros de control para reforzar la vigilancia de seguridad pública.

“Misión cumplida”, escribió Odebrecht S.A., la mayor constructora de América Latina, en una bandera que lleva el logo de la compañía y fue colgada de las tribunas del estadio de Arena Corinthians, donde Brasil se enfrentará a Croacia en el partido inaugural.

Una semana antes del partido, los asientos provisorios todavía no estaban terminados después de que se produjeran sobrecostos y la muerte de dos trabajadores del estadio.

Francisca das Chagas, que viaja dos horas diarias en un ómnibus repleto para limpiar unas oficinas en el centro de Brasilia, dice que los $11,000 millones que se gastaron en la Copa Mundial fueron un derroche.

La opinión de Chagas, que es compartida por la mayoría de los brasileños que participaron en una encuesta de Pew Research Center, es un ejemplo de los sentimientos ambivalentes que surgen en un país fanático del fútbol que está descontento con la creciente inflación, la desaceleración del crecimiento y los malos servicios públicos.

 

“¿Beneficios? Yo solo veo derroche”, dijo Chagas, de 36 años, en una entrevista. La escuela de su hija cerró hace cuatro meses por no poder pagar a los docentes.

Un centro de salud comunitario solo aceptó revisar a su hijo cuando su fiebre superó los 40 grados centígrados (104 grados Fahrenheit) y eso después de hacer cola durante un día. Cuando mira el nuevo estadio de Brasilia para la Copa Mundial —a un costo de $763 millones, el segundo más caro del mundo por localidad—, su decepción se convierte en indignación.

“¿Cómo puede ser que un estadio sea más importante que una escuela?”, es la interrogante de Chagas y de muchos otros brasileños.

 

Mesa de dibujo

Ser la sede la Copa Mundial dio a Brasil el impulso para llevar adelante varios proyectos de infraestructura que seguían en la mesa de dibujo desde hacía décadas, como la primera gran remodelación del aeropuerto internacional de Galeao en Río de Janeiro, desde que fue construido durante el gobierno militar en 1977.

Comparadas con las obligaciones que aceptaron cumplir las autoridades, las obras públicas son menos y más costosas, y una clase media más nutrida y educada tiene menos tolerancia hacia la mala administración.

 

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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