El presidente de la región belga de Flandes, Kris Peeters, prometió un “apoyo máximo” a los 4,300 trabajadores de la planta de Ford en la localidad de Genk (este del país) que perderán su trabajo, tras el anuncio de la compañía estadounidense de cerrar esa fábrica en 2014.
“Prometemos a todo el mundo que os ofreceremos un apoyo máximo” en diferentes planos, dijo Peeters a las puertas de la factoría, según la agencia de noticias Belga.
Peeters y otros representantes del Gobierno regional flamenco se habían reunido previamente con representantes de los trabajadores afectados.
El presidente también evocó el debate que vendrá sobre la adquisición y reasignación de los terrenos, e indicó que deben ser utilizados para crear empleo.