El Gobierno británico insiste en que los brotes de fiebre aftosa están bajo control y no se trata de una epidemia, pese a que el número de casos sigue en aumento y hasta medio millón de ovejas pueden ser sacrificadas.
Según las últimas cifras, proporcionadas por el Ministerio de Agricultura, en las últimas horas se han detectado 17 nuevos casos, lo que eleva a 181 el número de rebaños infectados en todo el territorio del Reino Unido.
El Gobierno británico se plantea, para tratar de evitar que la enfermedad se siga extendiendo y evitar el sacrificio de medio millón de ovejas atrapadas en sus pastos de invierno y a punto de parir.
La orden de inmovilización del ganado decretada por el Ministerio de Agricultura desde que se detectó el primer caso de aftosa, hace tres semanas, implica que no se puede transportar de vuelta a esas ovejas a las granjas. Transportarlas, según el ministro de Agricultura, Nick Brown, supondría crear un riesgo de infección innecesario.