La Comisión Europea ha recordado a los Gobiernos de la UE que tienen libertad para ayudar a los ciudadanos más desfavorecidos por el encarecimiento de los precios de la energía y los alimentos y, dentro de ciertos límites, también a los sectores económicos más expuestos.
"Las reglas de la competencia y sobre ayudas de Estado se aplican a las empresas, y no son un impedimento para medidas sociales urgentes en favor de las personas que más lo necesitan", dijo el presidente de la CE, José Manuel Duro Barroso.
Al término de la primera jornada de la cumbre europea, Barroso ha desgranado en rueda de prensa las medidas a corto, medio y largo plazo que el Ejecutivo comunitario ha propuesto para responder a la inquietud de los ciudadanos y de los sectores económicos más perjudicados por la subida de los precios.
Barroso ha anunciado que la ayuda alimentaria europea para la población necesitada va a aumentar, que la Comisión ha propuesto recientemente ayudas para el sector pesquero, y un nuevo fondo, cuyo montante no ha cifrado, destinado a la agricultura de los países en desarrollo.
Además, en el marco de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), Bruselas ha propuesto el fin del barbecho obligatorio, la revisión de las cuotas lácteas y, en general, "la eliminación de los obstáculos innecesarios a la producción" de alimentos.
Igualmente, la Comisión pretende introducir una mayor vigilancia de la competencia en el sector de la distribución, estudiará cómo favorecer fiscalmente la diversificación energética, y se ha declarado dispuesta a analizar "otras propuestas" si el Consejo Europeo se lo pide.
Barroso ha recordado asimismo que también los gobiernos pueden adoptar medidas como la reducción de los impuestos especiales.
Con todo, ha insistido en que "no hay solución milagro" para la crisis energética actual. "Tenemos que hacer lo contrario de lo que hemos hecho en el pasado" y es "un cambio del paradigma del consumo energético".