Las empresas españolas han extendido su producción de vinos, carnes, aceites de oliva, frutas y hortalizas, aceitunas de mesa o legumbres al exterior para reducir costes, abrir nuevos mercados, beneficiarse de tratados de libre comercio o ampliar su oferta todo el año.
Existen ejemplos de internacionalización productiva española en EE.UU., México, Sudamérica, este de Europa y Africa.