Contar con un tratamiento eficiente para los efluentes de la industria cañera destilera o vinazas, que como contaminante es diez veces mayor que las otras aguas de la destilería que son tratadas mediante un proceso de oxigenación, es el objetivo del proyecto de investigación de Pedro González, profesor de la UNACHI.
En este momento, el país no cuenta con este tipo de tratamiento que redundaría en una mejor calidad de los vertidos de los efluentes y la calidad del medio receptor.
González advirtió que lo que buscan es generar energía, usando tecnología limpia, y que sus métodos puedan ser adaptado e implementados por las empresas porque las vinazas, que son el principal residuo de la fermentación en la producción de alcohol, tienen un impacto ambiental e implicaciones tecnológicas y sociales devastadoras.
“Pese a su alto grado de contaminación, también muchas de sus características proporcionan oportunidades potenciales para la obtención de bioproductos”, agregó.