Economía

Buscan reducir ganancias de transnacionales


Ante una escalada de precios del combustible, los distribuidores predicen la ruina para la economía panameña de no existir pronto una regulación en los costos de los carburantes.
Todo apunta a que el grueso del pastel se lo están llevando las petroleras, quienes mantienen una libre oferta y demanda.
Según la Federación de Distribuidores de Productos del Petróleo de Centroamérica (FEDICAPPE) las cifras lo demuestran porque en menos de dos meses y medio ha aumentado a 25 centavos la gasolina.
Esta federación se reunió en Honduras para condenar enérgicamente las políticas abusivas de las compañías transnacionales.
En esta reunión la federación acordó crear una infraestructura para que los países centroamericanos sean importadores directos de los productos derivados y formar un centro de acopio que sirva de distribuidor para toda la región de manera que se reduzcan las ganancias de las transnacionales en beneficio del consumidor.
Declararon que la política de desregulación del mercado de hidrocarburos no ha favorecido a los consumidores, más bien ha generado mayor enriquecimiento de las petroleras.
De igual manera rechazaron las propuestas plasmadas en los documentos preliminares del TLC Centroamérica EU, en los cuales se desprotege la estabilidad de los distribuidores que se dedican a la comercialización minorista de combustibles.
En tanto, demandan la ecuanimidad de los funcionarios gubernamentales de los países del área para que mantengan la regulación de los productos derivados del petróleo y promuevan un mercado ordenado.
Finalmente recomendaron a los gobiernos de los países centroamericanos, Belice y Panamá, buscar los mecanismos a través de la integración para lograr la reducción de los precios de los combustibles y que este beneficio sea trasladado al consumidor.
Además, sugirieron eliminar la cadena vertical en que operan las transnacionales. La cadena vertical significa que las mismas importadoras, procesan, distribuyen a mayoristas y tienen sus propias estaciones de servicio.
Luis Esposito Picardi, quien representó a Panamá advirtió que con esta situación el país está perdiendo alrededor de 30 millones de dólares los cuales se están esfumando en mano de las transnacionales.
En Panamá un 60% de aproximadamente 460 estaciones de combustible son propiedad de las petroleras, por lo que solo un 40% pertenecen a los minoristas de las estaciones de servicios.
De acuerdo con Picardi, el cartel petrolero, ESSO, SHELL, TEXACO, DELTA y ACCEL, han ido llevando a la quiebra a muchas gasolineras ante la poca rentabilidad de este negocio, logrando así acaparar el mercado.
Actualmente las compañías petroleras le venden a las distribuidoras el combustible a $1.11 el galón, cantidad que podría variar de acuerdo a los precios internacionales, a esto se le suma 60 centésimos que representa el impuesto del gobierno, y 0.2 centésimos por el transporte.
Picardi asegura que la liberación del mercado implementada desde el año pasado ha llevado a engrosar la fila de las petroleras ya que toda la inversión de los minoristas irá pasando poco a poco a mano de las transnacionales petroleras.
La ley de liberalización del producto petrolero ha resultado ser ineficiente ante el oligopolio conformado por las cinco petroleras, quienes no permiten que más nadie entre al mercado que está siendo dominado por ellas, dijo Picardi.
"Son tantos los obstáculos que esta ley ha puesto, que desde hace un año y tres meses que ninguna compañía ha entrado al mercado nacional. No existe competencia alguna", explicó.
Por esta razón los distribuidores de los países centroamericanos arremetieron durante una convención realizada en Honduras, contra lo que califican el oligopolio de las importadoras de los productos derivados del petróleo.
Petrolera Nacional, S.A, por su parte señaló que la petición de los distribuidores de combustible podría causar más problemas que los que pretende resolver en razón de la falta de coordinación entre gobiernos, a veces adversos, de las distintas políticas energéticas.
Explican que las diferentes especificaciones técnicas referentes al contenido de azufre, plomo y octanaje requeridas entre distintos países, así como sus requerimientos legales y financieros, podrían hacer no viable el planteamiento, o peor aún, podrían introducir en Panamá, por ejemplo, niveles de calidad de gasolinas o diesel que no corresponden con las exigencias de este mercado.
En cualquier caso, señalan los expertos de ACCEL que si bien simpatizan con los propósitos de los distribuidores de combustibles en sus reacciones ante una coyuntura de precios que afecta a todos, los costos del combustible en Centroamérica son a veces hasta en un 90% producto de factores internacionales.
Aducen que en caso de consolidación de compras entre países podría generar una economía de escala si los importadores están preparados para manejar los riesgos físicos y financieros de los hidrocarburos, pero no incidirán en lo más mínimo en las cotizaciones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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