El presidente electo de Estados Unidos, George W.Bush, seguirá adelante con su plan de bajar los impuestos pese a la reducción de los tipos de interés decretada por la Reserva Federal para apuntalar la debilitada economía del país que empezará a gobernar el próximo 20 de enero.
Tras la primera jornada de una reunión de dos días con los ejecutivos de las empresas más importantes del país en Austin (Texas), Bush se mostró complacido con la decisión de la Fed de bajar los tipos de interés en medio punto porcentual, del 6,5 al 6 por ciento.
El interés de los préstamos interbancarios por un día se redujo en medio punto y quedó en el 6 por ciento, mientras que la tasa de descuento descendió en un cuarto de punto y quedó en 5,75 por ciento.
El ex gobernador de Texas, cuyo equipo económico ha advertido sobre el fantasma de una recesión inminente, señaló que esa "osada medida" asegura que "nuestra economía no caerá en picado".
Sin embargo, aseguró que la reducción de los intereses no es suficiente y que "es realmente importante que los miembros del Congreso comprendan que el plan de reducción de los impuestos es una parte integral de la recuperación económica".
Durante la campaña política para las elecciones del pasado mes de noviembre, Bush propuso un programa de reducción tributaria ascendente a 1,3 billones de dólares en un periodo de diez años.
Sin embargo, su plan choca con la opinión del presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien ha dicho que sería preferible utilizar los excedentes presupuestarios para pagar la deuda federal antes que reducir los impuestos.
Según políticos y analistas económicos, su decisión de reducir los intereses y de anunciar que se tomarán medidas similares si las condiciones de la economía lo aconsejan ha sido un intento de frenar el plan de Bush.
"Tal vez esa haya sido la forma indirecta con que Greenspan trata de impedir que se nos abra demasiado el apetito", dijo el representante demócrata por California, Robert Matsui, miembro del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara.
La decisión de la Fed de reducir los tipos de interés provocó una fuerte alza en la bolsa de valores, que contrastó con persistentes caídas en los últimos meses y con los datos estadísticos que indicaban un declive económico tras casi diez años de bonanza.
Ese auge había llevado a la Reserva Federal a decretar entre junio de 1999 y mayo del año pasado seis incrementos de los tipos de interés para frenar el consumo y la amenaza de un proceso inflacionista.
La última señal de alarma fue dada el mes pasado por el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal que tras mantener sin cambios los tipos de interés, advirtió sobre una desaceleración del crecimiento económico.
Ayer, el Comité señaló que "ahora los riesgos se inclinan principalmente hacia condiciones que pueden generar una debilidad económica en un futuro previsible".
La Reserva indicó además su propósito de "aprobar otra reducción de la tasa de descuento, de 0,25 por ciento de pnto porcentual" de los préstamos interbancarios, con lo que quedarían en el 5,50 por ciento.
El organismo adoptó esta decisión "a la luz de un debilitamiento mayor de las ventas y la producción, y en el contexto de una menor confianza de los consumidores", expresó en un comunicado.