Las constructoras emprendieron las obras de 692.000 hogares unifamiliares a ritmo anual, un 1,7% menos que en marzo y la menor cantidad desde enero de 1991, dijo ayer el Departamento de Comercio en Washington. La cantidad total de obras residenciales nuevas se disparó un 8,2% a un ritmo anual de 1,032 millones, superior a lo previsto porque la construcción de unidades multifamiliares aumentó un 36% después de haber caído un 35% en marzo.
La reducción de los precios y el aumento de los incentivos no han revivido aún la demanda de casas, indicio de que las constructoras tendrán que ofrecer rebajas aun mayores para atraer compradores. Una normativa prestamista más estricta, la reducción del empleo y un creciente pesimismo sobre la economía señalan que las ventas no se repondrán rápidamente.
"Los compradores se preguntan: ¿Por qué comprar ahora si puedo hacerlo dentro de seis meses a un menor precio?", dijo Avery Shenfeld, economista sénior de CIBC World Markets en Toronto, antes de que saliera el informe. "Tardará unos meses más deshacerse de la cartera de casas que no se han vendido".
Los permisos de obras existentes, una señal de la construcción futura, aumentaron durante el año un 4,9% a un ritmo de 978.000 anuales.
Cálculos.
Economistas esperaban que las obras nuevas cayeran a un ritmo anual de 939.000, a juzgar por la mediana de 73 pronósticos en un sondeo de Bloomberg. Los cálculos variaron entre 875.000 y un millón. Se predijo que los permisos de obras bajarían a un ritmo de 915.000 anuales.