El consumo mundial de gas caerá este año por primera vez en más de medio siglo a causa de la crisis, lo que coincide paradójicamente con un periodo de nuevas capacidades de producción y licuado que están hundiendo los precios a niveles que pueden comprometer inversiones futuras.
Este es el diagnóstico de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que en su informe anual sobre el mercado del gas publicado ayer constata que la demanda cayó un 4% en el primer trimestre, y el retroceso va a continuar el resto del año en proporciones que no cifra.
El bajón en esos tres meses llegó a ser del 17% en España (del 31% en la producción de electricidad), que es el tercer importador mundial de gas natural licuado (GNL).
Al mismo tiempo, está previsto que este año entren en actividad instalaciones para la producción de GNL equivalentes a 60 millones de metros cúbicos, frente a los 240 millones que había en 2008, y la cifra en tres años subirá hasta al menos 370 millones.