Los caficultores y políticos de Centroamérica aprobaron un conjunto de medidas, desde crear una Comunidad Económica del Café hasta tocar las puertas de gobiernos y bloques de poder internacionales, para superar una crisis que amenaza a decenas de miles de productores en el istmo.
Las medidas forman parte de las conclusiones de un seminario de dos días que terminó el miércoles pasado bajo el auspicio del Parlamento Centroamericano (Parlacen) y en el que se recomendó que los cafetaleros de la región se integren en una Comisión Económica del Café, para lo cual buscarán financiamiento en el exterior.
"La propuesta será aprobada por el pleno del Parlacen el próximo lunes y la junta directiva la tomará como un mandato. Se ve como una oportunidad para unirnos y unificarnos los distintos sectores, empresarios y políticos", dijo a la AFP el ex presidente salvadoreño y diputado del Parlacen, Armando Calderón.
El ex mandatario ve en la iniciativa una actividad de "gestión política" de la cual adolescían los caficultores de la región, que están sumidos en una crisis que el año pasado significó la pérdida de 170,000 empleos directos y 350,000 indirectos.
Calderón también se pronunció a favor de crear una instancia que certifique la calidad del grano centroamericano "que es de alta calidad, lo promocione y logre mejores precios", al tiempo que pidió exigir un "verdadero libre mercado, donde los grandes países nos permitan vender allí nuestro café".
El presidente de la Asociación Nacional del Café de Guatemala (Anacafé), Fernando Montenegro, consideró como "vital" el respaldo político, pero también abogó por insertar a la región en los bloques de poder internacionales, como los congresos de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.
Montenegro también dirige el naciente bloque de países productores de cafés arábigos lavados (alta calidad), integrado por Centroamérica, México, Colombia, República Dominicana y Perú, el cual está en negociaciones para convertirse en una opción alterna ante "las cuatro grandes transnacionales que dominan el mercado".
Las firmas Sara Lee, Kraft, Procter et Gamble y Nestlé han sido mencionadas como las compradoras de casi la mitad de la cosecha mundial del aromático, por lo que habrían obtenido grandes ganancias "como demuestran algunas cifras, donde se evidencia que la crisis está en nuestros pequeños países productores", lamentó Montenegro.
"En 1990, el negocio mundial del café generó 44 billones de dólares, de los cuales el 25% quedó entre los productores, pero en 2001, los ingresos subieron a 61 billones de dólares y a los productores solo les quedó el 9.8%", lamentó el caficultor.