El dólar, cuya caída frente a las principales divisas mundiales parece no tener fin, revela las fragilidades fundamentales de la economía estadounidense y eclipsa una tasa de crecimiento envidiada por el resto del mundo industrializado.
Desde el 18 de noviembre, el billete verde no para de alcanzar nuevos mínimos frente al euro, que el martes batió nuevamente su anterior récord histórico para alcanzar 1,2091 dólares por unidad.
No obstante, la economía estadounidense sigue dando señales positivas: el Producto Interno Bruto (PIB) creció 8.2% anualmente en el tercer trimestre, un récord en 20 años, la confianza de los consumidores sube, el sector industrial, uno de los más afectados por tres años de turbulencias económicas, se recupera, e incluso el empleo, talón de Aquiles de la reactivación, parece estabilizarse.
"Un dólar tan débil con un crecimiento estadounidense tan fuerte es absurdo", sostuvo Marc Touati, de Natexis Banque Populaire. Dennis Heidt, economista de BNP-Paribas, también destacó la paradoja de un billete verde que se hunde en medio de vigorosas señales económicas en Estados Unidos.
Pero para la mayoría de los observadores del mercado, la fuerte devaluación del dólar no es sino un síntoma de las fallas de la economía estadounidense.
"La debilidad del dólar es la consecuencia de los desequilibrios de la economía y de una política focalizada en el consumo y los incentivos fiscales", sostuvo David Gilmore, analista de FX Analytics.
"Cuando usted tiene un déficit de cuenta corriente de más de 5% del PIB, eso necesariamente hace presión sobre su moneda", sostuvo.
"Qué hace caer el billete verde? Un déficit comercial de 500,000 millones de dólares (por año)", agregó David Wyss, principal economista de Standard and Poor"s.