Afectada por las bajas ventas y los pedidos cancelados, General Dynamics Corp. anunció que cerrará su planta de manufactura de jets de negocios Gulfstream por cuatro semanas. Mil trabajadores serán despedidos. Este es el primer anuncio de este tipo desde que General Dymamics compró Gulfstream en 1999.
En los años noventa, jóvenes magnates enriquecidos por precios accionarios estratosféricos cruzaban los cielos en sus propios aviones, asistiendo a reuniones en Aspen y transportando a sus clientes al Super Tazón, el partido de campeonato de la liga nacional de fútbol estadounidense. En 1990, 4,375 jets pequeños operaban en Estados Unidos, cantidad que subió a 7,000 en el 2000 y en la actualidad se calcula que hay unos 8.200.
Sin embargo, ahora que sus economías andan mal, algunos presidentes ejecutivos han decidido cambiar o vender sus jets pequeños. Y algunos directivos han querido mostrar - o tuvieron que mostrar - que son lo suficientemente fuertes para bajar los costos y compartir las consecuencias.
Tenet Healthcare Corp., la segunda empresa de hospitales más grande de Estados Unidos y blanco de una investigación federal sobre pagos de Medicare, el seguro médico federal para personas de 65 años en adelante, anunció el 18 de marzo que planea vender dos de sus tres aviones para bajar los costos. Tenet perdió $55 millones en su segundo trimestre fiscal que concluyó en febrero.
En el primer trimestre del 2003, los fabricantes de todo el mundo vendieron 444 jets con un valor de $1,870 millones, según General Aviation Manufacturers Association, 16.4 por ciento menos que los 531, por un valor de $2,800 millones, vendidos en el primer trimestre del 2002.