El peso argentino cae por 14º mes consecutivo y reduce los retornos de los bonos locales conforme el banco central aumenta la compra de dólares en el marco de un intento de preservar un superávit comercial que declina.
El peso ha caído 4% este mes y 1.3% en lo que va del año, el segundo peor desempeño entre las monedas de los grandes mercados emergentes luego de la corona islandesa.
Los bonos argentinos vinculados a la inflación, que constituyen la mayor parte de la deuda gubernamental con denominación en pesos, retornaron 7.4% este año en términos de dólares, en comparación con 11.5% de pagarés similares en México y 13.5% en Brasil, según datos de Barclays Capital.
El gobierno permite que el peso decline en tanto el banco central compra dólares en el mercado spot a los efectos de incrementar las reservas, que en diciembre del año pasado cayeron al nivel más bajo en dos años.
Un peso más débil abarata las exportaciones en términos de dólares, lo que ayuda a los industriales locales y en parte protege el superávit comercial de los efectos de una inflación que economistas estiman es de 23%.
“El gobierno ha permitido que la paridad cambiaria decline de forma gradual, lo que contribuye a minimizar el impacto inflacionario”, dijo en entrevista telefónica Juan Pablo Fuentes, un economista para América Latina de Moody’s Analytics en West Chester, Pensilvania. “En momentos en que las reservas internacionales se estabilizan y hasta aumentan un poco en los últimos tiempos, podrán mantener esa política durante un período más largo”.
Los bonos argentinos vinculados a la inflación con vencimiento en 2018 rinden 12.03%, un incremento de 44 puntos básicos, o 0,44 puntos porcentuales, desde fines del año pasado. Se paga a los inversores sobre la base de las cifras de inflación oficiales, que fueron de 9.7% en enero. El gobierno dice que las estimaciones de algunos economistas de que los precios aumentan el doble están equivocadas.
Las medidas de la presidenta Cristina Fernández para contener la huída de capital desde su reelección en octubre mediante la restricción de la compra de moneda extranjera, la exigencia de que las compañías mineras mantengan en el país las ganancias.