La falta de nuevos proyectos de construcción y la paralización de grandes obras que se estaban desarrollando en el país, ya está empezando a pasarle factura al sector minero panameño, el cual se encuentra preocupado por la contracción económica que está atravesando por esta situación.
La reducción en la venta de los materiales de construcción que ellos producen (piedra, arena y cemento) es notable, según señalan algunos miembros del sector, lo que está afectando fuertemente sus ingresos, al punto de que algunos están pensando en abandonar la actividad.
De acuerdo con el último informe del sector manufacturero de la Contraloría General, la fabricación de productos minerales no metálicos en 2015 registró una baja en su volumen, precio y valor de 10.7%, 0.2% y 10.8%, respectivamente.
Según datos estadísticos de la Cámara Minera de Panamá (Camipa), la venta de materiales agregados para la construcción (rocas, arena, piedra, etc.) ha disminuido 40%.
Esta situación también se ve reflejada en los aportes que este sector hizo al producto interno bruto (PIB) del país el año pasado que fue de $645 millones, lo que representó un crecimiento de un 7%, es decir, unos $43 millones más que lo aportado en 2014.
Sin embargo, estas cifras reflejaron una desaceleración, ya que en 2014, el monto de su participación fue de $602 millones, con un auge del 17%, es decir, 10 puntos porcentuales más con respecto al 2013, cuando fue de $515 millones.
Zorel Morales, presidente de la Cámara Minera de Panamá, señaló que esta industria está pasando por un mal momento, sobre todo en la extracción de materiales no metálicos.
Destacó que este es el sentir de todos los empresarios que se dedican a la actividad minera afiliados a Camipa, quienes señalan que el negocio está muy lento, ya que la gente no está comprando materiales para construir.
El presidente de Camipa agregó que debido a esto hay algunos miembros del sector minero panameño que están con mucho deseo de dejar el negocio de la minería por lo difícil que se ha vuelto obtener ingresos económicos, lo que les está dificultando poder mantenerse en el mercado.
Morales resaltó que otro reflejo de la situación negativa que ellos están pasando se ve en la baja de la producción de concreto y cemento, la cual fue de 33% y 3%, respectivamente, durante febrero de 2016.
Resaltó que para tratar de mitigar un poco esta situación y evitar que algunos empresarios abandonen este sector productivo del país, las autoridades deben inyectarle más dinamismo a la economía.
Destacó que han buscado un acercamiento con el Ministerio de Comercio e Industrias (Mici) para la creación de un ente regulador para la minería, algo que puede ayudar a tener un mejor control de esta actividad y evitar la extracción ilegal de materiales, otra situación que también afecta a esta actividad económica.
Contrario a estas aseveraciones, el ministro de Comercio e Industrias, Augusto Arosemena, aseguró que no ha recibido ninguna solicitud de reunión de parte de la Camipa y que está dispuesto a reunirse con ellos para tratar la situación.
Mientras que Roberto Cuevas, expresidente de la Camipa, reiteró que la minería no metálica está muy relacionada con la construcción, y todos los indicadores de este sector han bajado en 2016, comparado con los años anteriores.
Esta baja que se ve reflejada en el último informe de la Contraloría sobre el Valor de las Construcciones en Panamá, la cual creció tan solo 1% en febrero de este año, al registrar $349 millones 435 mil, es decir, solo $3 millones 415 mil más que febrero de 2015 cuando alcanzó $346 millones 20 mil, y crecía 7%.
Mientras que para Olmedo Estrada, presidente del Colegio de Economistas de Panamá, esta situación era de esperarse, ya que la construcción está mostrando signos de debilidad.
Destacó que esto tiene que ver con la falta de apoyo del Gobierno, lo que está haciendo que este sector minero no muestre signos de crecimiento y que sus miembros no realicen futuras inversiones.
Según la Contraloría de la República, los préstamos concedidos por el sistema bancario nacional para la industria de minas y canteras, pasaron de 66 millones de dólares en diciembre de 2014 a 49 millones en el mismo periodo de 2015, con una baja de un 25.7%.