La Cámara de Representantes aprobó ayer la normalización de las relaciones comerciales chino-estadounidenses, votando en favor de una medida para terminar con 20 años de revisiones congresales del status comercial de China con los Estados Unidos.
La Cámara aprobó el proyecto 237-197, luego de más de cinco horas de emotivo debate. El proyecto pasa ahora al Senado donde se espera su aprobación expedita.
La aprobación se produjo luego que los promotores de la medida rechazaran un último esfuerzo de los opositores para enviarla de regreso a los comités a fin de agregarle un texto que hubiera removido los privilegios comerciales de China si el gobierno de Pekín lanzaba una acción militar contra Taiwan.
La enmienda de última hora fue elaborada por los opositores en un intento de conseguir los votos de los republicanos ultraconservadores.
Pero el representante Tom DeLay, republicano de Texas, exhortó a los presentes a votar por el "no", arguyendo que el presidente tenía ya la autoridad necesaria para retirar los privilegios comerciales de China si Taiwan llegase a ser invadido.
"Esta es claramente una píldora venenosa de los que se oponen al libre comercio", dijo De Lay. La enmienda perdió por 258-176.
Al comienzo del prolongado día de debates, los que estaban a favor habían ya derrotado un esfuerzo de los opositores de evitar que el proyecto fuese debatido ayer.
El gobierno del presidente Bill Clinton y los cabilderos de los empresarios que favorecen el pacto continuaban trabajando entre bastidores para conseguir los votos necesarios.
El proyecto aprueba el mantenimiento de relaciones comerciales normales con China, y garantiza a ese país el mismo acceso a los mercados norteamericanos que poseen virtualmente todos los demás socios comerciales de Estados Unidos.
Durante los últimos 20 años, China ha recibido este beneficio, pero sólo tras un voto congresal anual que daba a los opositores de la medida un foro para fustigar al gobierno de Pekín por la situación de los derechos humanos en el país.
A cambio del respaldo norteamericano para la solicitud china de entrar a la Organización Mundial de Comercio, Pekín ha ofrecido reducir las barreras arancelarias que costarían a los empresarios y agricultores norteamericanos -- según sus propias declaraciones -- miles de millones de dólares por concepto de pérdida de ventas.
Los sindicatos empero se oponen a la normalización de vínculos con China por considerar que ello resultará en el traslado de puestos de trabajo de Estados Unidos a ese país asiático, cuyos salarios son inferiores a los que se pagan a los empleados norteamericanos.