Economía

Camarones panameños vuelven a nadar


Cuando en 1998 la producción camaronera en el Pacífico Central llegó a 22 millones de libras exportadas hacia el mercado norteamericano y europeo, colocándose en el primer renglón de las exportaciones con 120 millones de dólares al año, una envidiable satisfacción rodeó al ámbito del sector y de la economía fiscal panameña. No era para menos.
Este renglón de la economía al que no se le había prestado atención, significó una absorción de empleos directos de 6,000 trabajadores en torno a la actividad de cultivo de camarones en estanque.
Pero tal alegría, se volvió tristeza al siguiente año, cuando la producción cayó estrepitosamente en cinco millones de libras. En el 2000, se llegó al nivel más crítico, con solo 2.8 millones de libras como apunta la estadística que maneja oficialmente tanto la Asociación Panameña de Productores de Camarón y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA). Esta crisis, la produjo una enfermedad, que prácticamente secó los estanques.
Según el biólogo Amet Tuñón, productor y presidente de APAPROC, se manejan dos teorías para explicar el fenómeno de la mancha blanca en Panamá.
Una hipótesis, es que la enfermedad entró al país debido al procesamiento de camarones, procedentes de Asia, en puertos como el de Vacamonte.
Los restos como cabezas de camarón, el esqueleto y residuos del agua del procesamiento produjeron la contaminación de las aguas marinas costeras.
Hay que recordar que la mancha blanca empezó en Tailandia. Otra teoría, considera que la terrible enfermedad vino a través del Canal de Panamá, mediante el tránsito de los barcos que procedentes de Asia y Tailandia que venían atravesando los océanos esparcieron el virus en su travesía marítima.
Para Tuñón, las aseveraciones de que hubo "maldad o mano negra" para afectar al país, no son correctas. Entre esos años, (1998, 1999, 2000, y 2001) todos los países productores de camarón tuvieron la enfermedad en sus fincas.
Todavía hay muchos países tienen problemas con la mancha blanca y el virus está presente, solo que los trabajos de investigación genética y la resistencia del camarón al virus, ha ido mejorando la producción en todo Centroamérica y Sudamérica, y en el mundo entero.
Durante 1999 y 2000 que fueron los años más críticos con la presencia de la mancha blanca, la producción bajó de un 90 a un 95 %.
Inmediatamente se empezó a trabajar en los estudios genéticos, para lograr animales resistentes. Poco a poco se han ido realizando investigaciones.
Como consecuencia de un trabajo arduo de estos cinco años, se puede observar logros tangibles en la actividad. En el año 2001 la producción subió a 6.6 millones de libras, mientras que en el 2002 llegó a 10 millones.
Se prevé que para el 2003 se eleve a unos 15 ó 16 millones, acercándose las cifras reportadas en los tiempos de bonanza.
En Panamá hay líneas de camarones genéticamente trabajados que sobreviven entre 40 y 50 %. La cifra es buena, considerando que en los años óptimos la sobrevivencia era de un 60%.
Los cultivadores panameños de camarón consideran que el problema más grave que existe actualmente no es la producción de camarones, sino la comercialización en los mercados internacionales. Los precios están por el suelo.
Como consecuencia de la mancha blanca, Panamá perdió su nicho de venta de camarones dirigido a Europa y Estados Unidos. Ese mercado fue acaparado por los países asiáticos, Brasil y Venezuela. Es decir, que le robaron el mandado al país.
En otra evaluación de la situación, se considera que los asiáticos hace unos cuatro años, se llevaron la semilla del camarón nativo de Panamá, denominado, "camarón blanco" y lo reprodujeron mandándolo a los Estados Unidos, donde tienen buena acogida.
Todos estos factores sumados a la ausencia de una política más definida hacia la actividad del cultivo del camarón, han contribuido a que el precio baje en el ámbito internacional.
Pese a la situación, se buscan nuevos mercados en Japón, Europa y África, aunque Estados Unidos, España y Francia siguen siendo los principales destinos comerciales y están copados.
El sector pesca registró un crecimiento durante el tercer trimestre en un 17.8%. Cifra que es conservadora, ya que sólo se incorporó en la estimación un porcentaje de la pesca de atún.
Si se hubiese tomado la totalidad de la pesca de atún en alta mar el crecimiento fuera mucho mayor. En este período el valor de las exportaciones de camarones aumentó 40.6%, a pesar que entró la veda en septiembre. Han mejorado los métodos y se están implementando nuevas tecnologías para el cultivo de camarones. Esto ha aumentado la calidad del producto, los rendimientos y la productividad, además se ha manejado un buen sistema de comercialización.
Actualmente en el país hay 83 fincas de camarones, con un total de 13,658 hectáreas. De este total, 56 son medianas y pequeñas empresas, que van desde 15 a 80 hectáreas.
En su mejor época el sector activaba mano de obra especializada y no especializada por el orden de los 5,000 a 6,000 empleos directos. Sin embargo, cuando se presentó la crisis, estas plazas bajaron a 1,500 empleos. Ahora, en el proceso de recuperación se emplean alrededor de 3,000 personas. Se proyecta que la suma se eleve a 6,000 puestos de trabajo, hacia el 2004 y 2005.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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