La apertura de mercados y el encarecimiento de la vida ha generado en los panameños un cambio de actitud que se traduce en ahorro.
Años atrás el Estado velaba y regulaba porque hubiese uniformidad en los precios, sin embargo, actualmente la libre oferta y demanda nos obliga a proteger nosotros mismos nuestros intereses.
Un sondeo producto de conversaciones entre amistades y compañeros de trabajo confirma que nos hemos vuelto más responsables al momento de desembolsar nuestro dinero o pasar la tarjeta. Cada vez más usted observa a la gente leyendo los precios del combustible antes de despacharse; hombres y mujeres leen detenidamente las etiquetas de los productos en los supermercados, comparando precios y onzas. También ahora ya recorremos un poco más al buscar el banco que nos corresponde para sacar dinero con la tarjeta de débito, y así ahorrarnos el recargo por el servicio; las ofertas y baratillos se han vuelto muy esperadas, sobretodo las que nos brindan algunas tiendas exclusivas.
Esta tendencia se extiende hasta la compra de una residencia, donde las personas esperan las ferias de EXPOCAPAC y otras, para recibir las facilidades y el financiamiento que brindan las promotoras y los bancos.
Lo mismo ocurre con los panameños que literalmente reman las hojas del calendario en espera de la feria de autos, donde las agencias de automóviles dan una serie de incentivos en accesorios como valor agregado a los que realizan sus transacciones en esa fecha. Este cambio de actitud nos favorece.