El Gobierno cubano entregó a campesinos casi un millón de hectáreas de tierras ociosas, uno de los proyectos capitales del presidente Raúl Castro, pero la agricultura en la isla aún no funciona porque es "una cadena con muchos de sus eslabones oxidados", reveló ayer la prensa oficial.
En un extenso reportaje, el diario Juventud Rebelde detalla que quienes recibieron tierras en usufructo tienen grandes dificultades para ponerlas a producir, conseguir herramientas de labranza y semillas o para comercializar las cosechas.
"El proceso reclama mejor estructuración, según el periódico.
Añade que "un gran por ciento de las tierras entregadas han llegado al mes de marzo sin estar listas para el cultivo".
El objetivo del general Castro es aumentar la producción de alimentos, ya que Cuba importa más del 80% de los que consumen sus 11,3 millones de habitantes, a un costo anual que supera los $2.500 millones. El Gobierno anunció la entrega de tierras en abril de 2008, en julio emitió el decreto respectivo y a fines de septiembre comenzaron los trámites.