La canciller alemana, Angela Merkel, propuso ayer que la recaudación del futuro, impuesto a las transacciones financieras que promueven Berlín y París, conocido como la "tasa Tobin", sirva para apoyar a países en crisis que acometan reformas.
Merkel consideró que con lo que recaude la "tasa Tobin" se podrían abrir líneas de financiación a países con dificultades económicas que "se hayan comprometido con la Comisión Europea" a ejecutar "reformas para mejorar la competitividad" económica nacional.