El Gobierno argentino agitó ayer el fantasma de un caos económico y social si la Justicia dispone dolarizar los depósitos bancarios y los créditos, en otro capítulo de un conflicto entre poderes que frena un acuerdo con el FMI.
"Si se dictara la despesificación (redolarización) de los depósitos bancarios habría que tomar una medida similar con los créditos y toda la economía, lo que llevaría al caos económico y social", afirmó este lunes el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
Unos 54,000 millones de dólares que estaban depositados a plazo fijo en diciembre pasado fueron convertidos a pesos en una relación de 1.40 peso por cada billete estadounidense, pero ahora sólo quedan unos 20,000 millones de pesos (5,500 millones de dólares) en el llamado "corralito" que atrapa los fondos financieros.
Demandas iniciadas por particulares contra la desdolarización de los depósitos en los bancos dictada este año por el gobierno del presidente Eduardo Duhalde están bajo consideración de la Corte Suprema.
El virtual conflicto de poderes entre el Ejecutivo y el Judicial mereció advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), que planteó el problema de la falta de acuerdos políticos en el país como para concederle rápidamente la ayuda crediticia que solicita.
Fuentes políticas y financieras en Buenos Aires dijeron que a raíz de los problemas de consenso político interno, el FMI postergó un viaje que debía realizar Anoop Singh, el indio que dirige la sección Hemisferio Occidental del organismo.
"Todavía no hay decisión de enviar una misión a la argentina. Hoy el FMI va a evaluar el caso argentino", declaró Atanasof.
Duhalde está enfrentado con la Corte desde que el gubernamental justicialismo llevó al Congreso un proyecto de juicio político contra sus nueve miembros, acusados de graves irregularidades en la administración de justicia.
Pero el tribunal no ha cesado de emitir dictámenes que enturbian la política económica, como las declaraciones de inconstitucionalidad del "corralito" (bloqueo del dinero en los bancos) y del 13% que se descontaba desde junio de 2001 en los salarios públicos para mejorar la situación fiscal.
Anne Krueger, la vicedirectora del FMI, dijo la semana pasada que el problema argentino es más político que técnico, al no haber respaldo a las reformas que se deben introducir.
"El Gobierno sigue con preocupación un eventual fallo sobre una despesificación. Aspiramos a que la Corte tome en cuenta el interés general, la situación del país y la crisis", advirtió ayer en declaraciones radiales el ministro del Interior, Jorge Matzkin.
El FMI ha planteado la necesidad de que los precandidatos a presidente para los comicios del 30 de marzo próximo tomen un compromiso de políticas monetarias y financieras, con el fin de que haya garantías para la firma de un acuerdo crediticio.
Duhalde le está pidiendo al FMI que lo ayude a reprogramar los vencimientos de la deuda multilateral, de unos 6,532 millones de dólares hasta marzo del año venidero, porque de lo contrario se incurriría en una moratoria total de la deuda, en cese parcial de pagos de diciembre de 2001.
En una reaparición pública, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, forzado a renunciar en diciembre cuando decenas de miles de personas pidieron su cabeza en las calles, dijo en un columna del diario menemista (por el ex presidente Carlos Menem) Ambito Financiero que "el temor a la despesificación es injustificado".
"Cavallo tiene mucho que ver en cómo estamos en este país", le respondió Atanasof en la rueda de prensa, al recordar la traumática caída del gobierno de Fernando de la Rúa, con saldo de 30 muertos, y el punto final a la convertibilidad (paridad cambiaria) cuando el ex ministro montó el bloqueo aún vigente en los bancos.