Los países asiáticos están en un aprieto. Y los operadores cambiarios se están beneficiando con ello.
La política monetaria de la región, que depende de las exportaciones, ha intentado valientemente suprimir la apreciación del tipo de cambio real o ajustado a la inflación conforme aumenta la entrada de capitales.
Con cada día que pasa, no obstante, la batalla se intensifica. La entrada de capital a Asia --China, India, Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Singapur, Tailandia, Vietnam, Pakistán y Filipinas-- han regresado a los niveles máximos récord previos a la crisis financiera de 1997.
Estos fondos están haciendo que los activos asiáticos, desde acciones hasta inmuebles, `"se disparen''. Para limitar el capital extranjero a niveles más manejables sería necesario bajar las tasas, pero esto no es posible por lo pronto, por la inflación.
Estas circunstancias representan una oportunidad para los operadores del mercado cambiario.
"Las presiones inflacionarias son elevadas en Singapur, Taiwán e India'', dice Stephen Jen, director mundial de investigación cambiaria para Morgan Stanley en Londres. "Al dólar de Singapur y la rupia de la India se les ha permitido apreciarse. El dólar de Taiwán podría ponerse al corriente'''.
Los países asiáticos no quieren que sus monedas se vuelvan apuestas de un solo sentido de apreciación contra el menguante dólar estadounidense por los temores sobre lo que eso podría significar para sus exportaciones.
"La rupia se encuentra en una zona que no es cómoda para nosotros'', dijo el ministro indio de Finanzas, Palaniappan Chidambaram, en Nueva Delhi la semana pasada. La moneda india ha subido casi 13% este año contra el dólar, la segunda alza más elevada en Asia después del baht de Tailandia.
No obstante, la acumulación de reservas no es fácil, y no se puede continuar a perpetuidad.Las autoridades monetarias tienen que vender bonos locales para absorber la liquidez excedente liberada en el proceso de compra de dólares. El propósito de las ventas es evitar que las tasas de interés locales se colapsen, así como evitar un frenesí de préstamos de los bancos e inflación en los precios de los activos.
Hay una desventaja: si las tasas de interés en el mercado de dinero son elevados, el incentivo para que entre más capital extranjero permanece.