Economía

Carne mala a precios altos


EN LA MAYORÍA de los casos los panameños comen carne de vacas viejas a precios de terneros, pese a que en 1998 se aprobó una ley que obliga a los comercios a clasificar este producto.
Esto provoca que en términos generales la carne en el país tenga un precio promedio de $2.50 la libra, cuando en realidad los cortes no deberían superar los $1.98 por libra.
"La carne de res es un producto que está a libre oferta y demanda, lo que indica que cada persona puede comprar el tipo de carne que quiera", indicó Rosendo Sáenz, representante de la Asociación Panameña de Médicos Veterinarios ante la Comisión Nacional de Carne.
Por su parte, Euclides Díaz, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos (ANAGAN), manifestó que actualmente algunos supermercados no mantienen un cartel que le informe a los consumidores el tipo y clasificación de la carne bovina que va a comprar.
Esto, adujo, se debe a que los comercios y las autoridades que administran la ley de clasificación no están ejerciendo bien sus funciones.
Esta acción le corresponde a la Autoridad de Protección al Consumidor.
Al respecto, Iván Ríos, presidente de la Asociación de Comerciantes y Distribuidores de Víveres y Similares de Panamá (ACOVIPA), dijo que aquellos comercios que se dediquen a este tipo de "fraude" deben ser sancionados.
Mientras tanto, Boris Lasso, abogado del departamento de Investigación de la Autoridad de Protección al Consumidor, señaló que de corroborarse el engaño, el establecimiento será amonestado mediante un escrito, y si reincide se le debe imponer una multa que supera los 20 mil dólares.
Lo curioso es que en el país son contados los comercios que clasifican la carne.
Actualmente solo los supermercados Riba Smith y Rey venden carnes clasificadas.
No obstante, son muchos los que exhiben letreros de "carnes clasificadas", cuando en realidad se trata de carnes de no muy buena calidad, según comentó un ganadero consultado.
"No es lo mismo comer una carne tierna, a comer una de una vaca vieja", afirmó.
Para garantizar que la carne esté debidamente clasificada, los mataderos deben contar con médicos certificadores que garanticen la efectividad del proceso.
Lamentablemente, son pocos los mataderos que cumplen con este requisito.
El consumo per cápita anual de carne bovina en el país es de 55 libras.
El hato ganadero es de un millón 564 mil 600 cabezas.
La mayoría de los comercios no cumplen con la ley de clasificación de la carne.
Los mataderos no cuentan con médicos certificadores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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