UNA PRENDA de 14 kilates se ha convertido en la salvación financiera de María Guerra, quien religiosamente asiste a las casas de empeño.
Por esa prenda María recibe unos $40 y mensualmente tiene que pagar una tasa de interés del 10%.
Para ella, al igual que para muchos panameños, las casas de empeño se han convertido en el lugar ideal para conseguir "dinero instantáneo", como le gusta decir.
A las casas de empeño se puede llevar desde las tradicionales prendas hasta televisores, herramientas, celulares, armas de fuego y discos compactos, entre otros productos.
Esto ha llevado a que anualmente las 229 casas de empeño que operan en el país paguen unos 70 millones de dólares a los panameños que a ellas recurren.
La cantidad de dinero por cada artículo empeñado depende de la marca, del uso y del tiempo que tenga el artefacto. Por ejemplo, las personas pueden recibir hasta 25 dólares por un anillo de graduación de 10 kilates.
Algunas casas de empeño ofrecen un plazo de hasta 13 meses para retirar el artículo empeñado, con una tasa entre 5% y 10% mensual.
Dueños de estos negocios informaron que el 99% de los panameños retiran lo que empeñan.
Cuando se pierde el artículo, explicaron, es porque la persona no llega a cancelar la deuda antes de la fecha establecida, a pesar de que tiene hasta un mes de gracia.
El mayor auge de este negocio se da en las semanas previas al Carnaval, cuando una gran mayoría de panameños empeña cualquier cosa con tal de hacerse de unos dólares extras para gozar las festividades del Rey Momo.
No obstante, Eduardo Véliz, presidente de la Asociación Nacional de Casas de Empeño y propietario de la Casa de Empeño Gymali, dice que este año la situación no será igual.
Su desánimo se lo atribuye a que el Carnaval empieza justo un día antes del pago de la quincena.
"La rentabilidad bajará al menos un 20%", afirma un tanto preocupado, agregando que cuando las fiestas de la carne no coinciden con la quincena, el negocio funciona muy bien.
Para poder hacerle frente a los préstamos, las casas de empeño deben de buscar financiamiento en los bancos, mientras que otra parte del capital proviene de los mismos socios.
El interés que le cobran los bancos por el dinero prestado depende de la solvencia económica del negocio, según explicó Véliz.
Pasada la euforia de las fiestas de Momo la falta de dinero vuelva a preocupar a los panameños, pues se avecina la época escolar, por lo que las casas de empeño se convierten en uno de los negocios más visitados.
"Lo único que les queda a los panameños es empeñar para hacerle frente a los compromisos y gastos escolares de sus hijos, quienes empiezan la escuela la primera semana de marzo", manifestó el comerciante.
En este sentido, dijo que los dueños de estos negocios esperan una buena afluencia de personas que como María Guerra voltean la mirada hacia las casas de empeño cada vez que el dinero empieza a escasear, aunque después vivan con la angustia de perder sus artículos.
Casas de empeño prevén baja
Cercanía de la quincena al Carnaval afecta flujo de caja de los negocios que se dedican a empeñar artículos.