Economía

Casco Antiguo se levanta de las cenizas

Viejos caserones adquieren más valor con el programa de restauración y promoción que se desarrolla en ese histórico sector.


El Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, en el corregimiento de San Felipe, parece levantarse de las cenizas. Sus viejos caserones han pasado por un proceso de rehabilitación y ahora algunos son costosos apartamentos, mientras otros han sido habilitados como bares, restaurantes y cafés.
Hace dos años muy pocos incluían en su agenda social visitas a un local ubicado en este perímetro, pero ahora hay aproximadamente 14 restaurante-bar que lo harán sentirse en el Líbano, Argentina, México o Francia. Las actividades culturales están a la orden del día.
Además, seis empresas de bienes raíces se disputan este mercado habitacional. Se ha restaurado cerca de un 20 por ciento de las infraestructuras que forman parte de este patrimonio histórico y reubicado al 30 por ciento de la población que allí reside.
La directora de la Oficina del Casco Antiguo, Vanessa Spadafora, reconoce que no es fácil la transformación del barrio de San Felipe, porque hay que trabajar en varios frentes, con el objeto final de integrar de forma ordenada este legado cultural e histórico al desarrollo de la nueva ciudad.
Spadafora mencionó que aunque el desarrollo turístico no es el segmento más importante dentro del plan de maestro que desarrollan, por el momento se ha convertido en la actividad más rentable.
A los dueños de los restaurantes y bares se les alquila los espacios comerciales y éstos emplean a meseros y cocineros.
Los lugares son abarrotados por turistas y nacionales en busca de diversión y platos exóticos. Estos mismos visitantes asisten a las actividades desarrolladas por el Instituto Nacional de Cultura y compran pequeños recuerdos confeccionados por artesanos panameños.
¿A quién no le gustaría vivir en medio de su pasado, rodeado de las murallas que son testimonios históricos? Pero esto tiene su precio. En los tiempos de la era repúblicana, San Felipe fue una ciudad de aristócratas y ahora la historia se repite. El metro cuadrado construido cuesta entre 850 y 1,000 dólares, por lo que no es nada raro encontrarse con anuncios que promocionan apartamentos de dos recámaras en más de 100,000 dólares. Entre las compañías de bienes raíces que controlan este mercado se encuentran: Activentas, Century 21, Inmobiliaria San Felipe y Zemacra, entre otras.
Al consultarle a estas empresas del por qué los precios, coincidieron en que el costo lo establece la rehabilitación por la que ha pasado el inmueble. Por su parte, Spadafora recordó que no se pueden alterar los mode los arquitectónicos del área y esto "tiene un precio".
"Anteriormente se especuló sobre los precios que ofrecían las inmobiliarias, sin embargo, hemos comprobado que los márgenes de ganancias no son tan altos", dijo.
Mencionó que como alternativa, para la clase media baja se está ideando un plan piloto en conjunto con una empresa francesa, que consiste en construir casas de costos más bajos, en terrenos que le pertenecen al Gobierno.
Según Spadafora, esta figura ha dado buenos resultados en centros históricos como Puerto Rico, aunque recordó que quienes apliquen deben tener el ingreso familiar requerido.
Precisó que lo que se busca es no tener una ciudad fantasma que sea visitada por turistas únicamente en una época determinada.
Aunque las 1,979 familias que viven en el Caso Antiguo tienen que compartir el baño con sus vecinos y cuando llueve las goteras se asoman en las rendijas de su techo, no deja de ser nostálgico su inminente reubicación.
Algunos se oponen rotundamente a la reubicación, pero otros la han aceptado con resignación. Luego de un corto recorrido por las estrechas calles de San Felipe, nos topamos con el señor Ernesto, tras la rejilla de madera de su cuarto.
Ernesto, quien dice ser jubilado, nos comentó que en un principio se resistía a salir de este barrio en el que ha visto pasar sus últimos 50 años, sin embargo, entendió que las cosas han cambiado y no puede pagar el costo de las casas restauradas.
Pero analiza con sus hijos qué alternativa le conviene. "Aunque no quiera salir, los dueños de la casa nos pueden sacar con una boleta de la corregiduría", afirma con resignación.
La Oficina del Casco Antiguo, en conjunto, con el Ministerio de Vivienda hacen un diagnóstico familiar para ubicar de acuerdo con los ingresos a las familias que aún quedan en el área.
Algunas han sido reubicadas en edificios tipo Salomón, construidos en barrios populares del centro de la ciudad; otras son incluidas en el Programa de Asistencia Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS), pero algunas prefieren terrenos en Veracruz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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