LOS CASINOS y demás juegos de azar no escapan a los tentáculos del lavado de dinero, y aunque en Panamá no hay indicios de que se haya registrado algún caso, el peligro es latente.
Por lo general, en los casinos los criminales compran fichas para jugar y después de gastar pequeñas cantidades, se acercan a la caja y cambian las fichas por dinero limpio. Esta pérdida es considerada por los criminales como un costo de operación.
Otro método utilizado, y en donde participan más de dos personas, consiste en que adquieren fichas de baja denominación, pero al poco tiempo solo uno de los involucrados se acerca a la caja con una fuerte suma, alegando que son sus ganancias.
De acuerdo con Alcibíades Pomares, oficial de Capacitación de la Junta de Control de Juegos (JCJ), estos establecimientos en la mayoría de los países tienen la obligación de hacer un reporte de todas las transacciones que sobrepasen los 10 mil dólares.
No obstante, los casinos en Panamá hacen un reporte de todas las transacciones que superán los 2.500 dólares, lo que para Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar, es solo una muestra de lo estricta que son las medidas antilavado que aplican estos comercios.
Este reporte de transacción es enviado a la JCJ, quien posteriormente lo remite a la Unidad de Análisis Financiero.
De acuerdo con Alfaro, estos reportes no deben confundirse con los reportes de transacciones sospechosas, de los cuales solo se registran entre dos y tres en un año, y esto sucede cuando una persona pide que se le entregue su dinero en cheque.
"En los casinos en Panamá es casi imposible lavar dinero, porque nosotros solo entregamos cheques a las personas que ganan una fuerte suma en las máquinas tragamonedas, y cuando esto ocurre lo hacemos con un certificado de la Junta de Control de Juego", explicó.
Según Pomares, en los Estados Unidos los criminales hacen un depósito en los casinos con el argumento de que lo jugarán en varios días, pero luego de un tiempo retiran el dinero sin haber jugado.
El objetivo es introducir dólares de baja denominación, para luego obtener billetes de 100 dólares y 500 dólares.
Por esta razón, los casinos y demás juego de azar están obligados a entregar al depositante billetes de la misma denominación que cuando se realizó el depósito.
"En el negocio de los casinos se dice que el cliente debe arriesgar una fuerte suma para que su juego no sea considerado como una actividad sospechosa", indicó Pomares.
En el primer semestre de este año las apuestas en juegos de azar alcanzaron los $370 millones, un incremento del 19% en comparación con igual periodo de 2005.
Cerca del 80% de las apuestas, unos $347 millones, se registraron en las salas de máquinas tragamonedas tipo A.
La ley no estipula que a las transacciones con tarjetas de crédito en los casinos deban elaborárseles un reporte o registro.
Casinos al alcance del delito
En los últimos cinco años las apuestas han aumentado un 86%.