El presidente cubano, Fidel Castro, criticó que unos pocos países ricos posean el 97 por ciento de las patentes que existe en el mundo, por las que los pobres tienen que pagar "lo que deseen". Fidel Castro clausuró ayer el Foro Mundial sobre Soberanía Alimentaria, que contó con la participación de representantes de unas 200 organizaciones sociales, campesinas, indígenas y de académicos e investigadores de Europa, América Latina y Africa.
Tras elogiar los trabajos presentados a la reunión y su declaración final, el líder cubano consideró que estos estudios se producen "en un momento en que las amenazas de nuestra especie, en materia alimentaria, son más graves que nunca". "Todos nuestros productos básicos -apuntó- poseen un poder adquisitivo equivalente al 20 por ciento del que tenían años atrás, muchos ya no se cosechan en nuestros países, fibras variadas han sido sustituidas por sintéticas al alcance de los dueños de las tecnologías".
Consideró que se debía prohibir el sistema de patentes por el que, en su opinión, el desarrollo de investigaciones relacionadas con la nutrición está en manos de unas pocas empresas en el mundo. Sostuvo que "ese fenómeno ocurre no sólo con la ingeniería genética, sino también con la producción de medicamentos". En la declaración final de la reunión divulgada ayer, los participantes en el foro sostienen que la soberanía alimentaria "implica la garantía al acceso a una alimentación sana y suficiente para todas las personas".
Afirman en las conclusiones que "la erradicación del hambre y la malnutrición es posible en todos los países y todas las personas". El foro, que celebró sus debates entre los pasados días 3 y 7 de septiembre, defiende "el principio del derecho inalienable de los pueblos a la alimentación" y propone que las Naciones Unidas adopte una Convención Mundial de Soberanía Alimentaria y Bienestar Nutricional.