La Comisión Europea (CE) anunció ayer la concesión de una ayuda humanitaria de 2.3 millones de euros (unos 2.05 millones de dólares) para asegurar la alimentación de los grupos más vulnerables de la población centroamericana, que sufre una prolongada sequía.
"Tras las devastaciones causadas por el huracán Mitch en 1998 y los repetidos seísmos que golpearon a El Salvador a comienzos del 2001, la actual sequía que sufre la región es la última catástrofe natural hasta la fecha, en un contexto económico particularmente difícil", dijeron fuentes comunitarias.
Por ello, Bruselas ha decidido enviar a los países afectados estos fondos, que serán gestionados a través de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE (ECHO), cuyo responsable es el comisario encargado de esta cartera, Poul Nielson.
La Comisión Europea precisa en un comunicado que la sequía afecta desde hace más de dos años a 1.5 millones de personas en Honduras, Nicaragua y Guatemala, de las que la mitad necesitan ayuda alimentaria.
Debido a las pérdidas en términos de producción agrícola por falta de lluvia, "la inseguridad alimentaria afecta particularmente a poblaciones aisladas, así como a los grupos más vulnerables, integrados por mujeres, ancianos y niños".
La intervención de ECHO tiene como fin prioritario complementar otros programas comunitarios de seguridad alimentaria que están en curso y también la ayuda de urgencia que distribuyen en la zona las agencias especializadas de la ONU.
Concretamente, el apoyo de ECHO se destinará a un grupo de familias, integradas por unas 70,000 personas, de las regiones más pobres y aisladas de Nicaragua, Honduras y Guatemala.