Economía

Ceasar Park Panamá galardonado con el "Five Star Diamond"


Con el premio "Five Star Diamond" galardonaron al hotel Ceasar Park Panamá. Este reconocimiento es otorgado por la Academia Americana de Ciencias de la Hospitalidad a hoteles cinco estrellas por su nivel de excelencia en alojamiento y comodidad. Este prestigioso premio es otorgado luego de que miembros de instituciones financieras internacionales, profesionales en la industria del turismo y viajeros frecuentes "top" realizan reportes de hoteles, restaurantes, aerolíneas y cruceros alrededor del mundo.
Se evalúa el ambiente, la atmósfera, gastronomía, pero, sobretodo el nivel de hospitalidad. Es por esto, que el Ceasar Park con 361 habitaciones entre las que se encuentran 8 suites obtuvo este reconocimiento luego de haber sido evaluado junto con todos los hoteles cinco estrellas del país, convirtiéndose así en el mejor hotel en Panamá para el 2003.
Joerg Senne, sub gerente ejecutivo y director de ventas y mercadeo del hotel manifestó que para la familia del Ceasar Park al cumplir 21 años de contribuir al desarrollo turístico de Panamá, representa un honor esta premiación.
Por su parte, Ulrich Schwartz, vicepresidente de la academia, explicó que los hoteles de Panamá fueron visitados por Donald Trump y Joseph V. Cinque como inspectores, quienes evaluaron la atención y servicio de cada uno de los hoteles. El "Five Star Diamond Award" es un premio que ostentan hoteles tan exclusivos como el Ritz Carlton de Cancún, México; el Hotel Plaza Athenee en Nueva York, E.U y el Dorchester en Londres, Inglaterra.
Schwartz señaló que en Latinoamérica el Hotel Carreira en Chile, Mira Flores en Perú, Meliá en Caracas y el Miramar en Panamá han sido igualmente galardonados con este premio en años anteriores. La Academia Americana de Ciencias de Hospitalidad fue fundada en 1949 y es una organización dedicada al reconocimiento y distinción de restaurantes, hoteles y chefs de alta calidad a nivel mundial con base en la ciudad de Nueva York dirigida por Joseph V. Cinque y Ulrich Schwartz.
Este prestigioso hotel abrió sus puertas en Panamá en 1979 bajo el nombre de Marriott Ceasar Park Panamá, luego en 1982 cambia su nombre a Ceasar Park, y 10 años después vuelve a modificar su nombre con el que se conoce hoy día como Ceasar Park.
En nuestro país existe una ley de inclusión que permite que los niños especiales estudien en colegios regulares, pero se les debe adecuar el curriculum según sus habilidades. Por ejemplo: si un niño no puede hablar, se le enseña todo por medio de tarjetas.
María Victoria trabaja con niños que saben leer, pero que no pueden hablar. Ellos identifican los objetos y arman palabras uniendo tarjetas de sílabas.
Utiliza PECS (Pictures Exchange Communication System) que es el sistema de tarjetas que se emplea con quienes no tienen un buen pronóstico vocal.

A los niños autistas se les enseña comandos receptivos, como: ¡Levántate!, ¡Aplaude!, ¡Sopla!, etc. Estos les ayudan a organizarse y a seguir instrucciones.
Valencia señala que a estos niños hay que darles estructuras, porque tienen su mente muy desorganizada. Al principio la enseñanza es mecanizada y robotizada, según el Condicionamiento Operante de Squinner, del condicionamiento clásico de estímulo- respuesta- consecuencia.
Estímulo es lo que se le pide (¡párate!), la respuesta es lo que hace el niño y la consecuencia es un refuerzo positivo o halago (un aplauso o ¡Bien hecho!). El refuerzo es muy importante para ellos, porque perciben que no hacen nada bien y que los demás están descontentos con ellos porque todo lo hacen mal. Además de los elogios, se utilizan como refuerzo un bocadillo, un juguete o su película favorita.
"Los padres se llenan de ansiedad porque su objetivo máximo es que sus niños hablen. Nosotros les decimos que no es tan importante el lenguaje oral, sino que puedan tener una vida funcional ", concluyó Valencia.
Para mayor información sobre autismo puede llamar a la Asociación Panameña de Padres y Amigos de Autistas al 264-5333 o a la psicóloga María Victoria Valencia al 277-6729.

“Tener un hijo o hija con autismo es un sacrificio muy grande”, nos confesó una madre a quien llamaremos María. Su niño, quien ahora tiene 6 años, nació perfecto. Se sentó y paró como cualquiera. Sin embargo, cuando estaba por cumplir los dos años notaron que hacía muchas pataletas y que siempre bajaba la mirada.
Al principio, ella y su esposo pensaron que se trataba de sordera. Eliminada esta posibilidad, decidieron consultar a una terapeuta del lenguaje, quien notó que algo andaba mal.
Fueron con varios médicos y todos le decían que no había de qué preocuparse. Buscando en Internet María decidió ir a Estados Unidos, donde se diagnosticó a su hijo con autismo. Su primera reacción fue ¿Por qué me pasó esto a mí?
Para ella fue muy duro saber que su primogénito varón estaba enfermo, se decía a sí misma que todos estaban equivocados y que no tenía nada malo que su hijo caminara de un lado a otro constantemente.
Afortunadamente, lejos de separarlos como pareja, el problema unió más a María y a su esposo. Pelean y su carga emocional y económica es muy fuerte, pero ver todo lo que ha progresado su hijo es muy gratificante. La madre nos cuenta con satisfacción que hoy, luego de tres años de tratamiento, su hijo habla y lee inglés y español y asiste a una escuela regular.
Lo que más le cuesta al pequeño es socializar con los demás. En casa su comportamiento es como el de cualquier niño de su edad. Sin embargo, le gustan los “talks show”, ama los libros y su VHS es sagrado, nadie más que él lo puede tocar. “Le fascina pelear, pero estamos tratando de quitárselo”, añadió.

 

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125895
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América