Una fuerte competencia entre la cebolla nacional y la extranjera se está dando en el mercado local y es posible observarla en el Mercado de Abastos de la ciudad capital.
Así, en los puestos de ventas del Mercado de Abastos, a diferencia de otros productos, en el caso de la cebolla se observan grupos de sacos de este producto, apilados junto al extranjero, provenientes de Estados Unidos y España.
“Nosotros somos conscientes e incluso le decimos a la gente que la cebolla nacional tiene mejor sabor que la extranjera, porque esta última es más sintética, pero también dura más tiempo antes de dañarse en comparación a la panameña”, reiteró Raúl Martínez, importador y revendedor del Mercado de Abastos.
La cebolla extranjera se está ofertando al consumidor entre B/ 54 a B/ 58 el quintal (100 libras) y tiene una duración promedio de un mes, mientras que la nacional se vende en B/ 40 y resiste en promedio 8 días.
Ante esto, los compradores de las tiendas que acuden al Mercado de Abastos están optando por llevarse más la extranjera, contó Martínez.
Sin embargo, Virgilio Saldaña, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas en Chiriquí, reiteró que lo que se necesita en el país es la infraestructura para el secado adecuado de la cebolla, que no todos los productores la tienen.
“Es un problema de que al importar te ponen inestable el mercado, porque quién quiere invertir en infraestructura cuando te llenan el mercado, y cómo colocas luego tu producto”, reiteró Saldaña.
El productor también denunció que al llegar a los mercados locales es notorio que la cebolla extranjera le quita el espacio de colocación a la cebolla nacional.
“Nosotros cosechamos los 12 meses del año y esta cebolla que viene de afuera sólo se recoge en una época del año, es obvio que venga preparada para durar más tiempo y ellos tienen cómo hacerlo”, dijo Saldaña.
El dirigente agregó que al menos 250 productores nacionales se dedican a la cebolla, y de estos en el invierno, un 100% procede de Chiriquí, y en el verano 70% están en esa provincia, y el restante 30% es de Natá, en Coclé, y de Los Santos.