La primera jornada de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) comienza hoy con la presencia de 60 jefes de Estado y de Gobierno, el secretario de la ONU Ban Ki Mooon y el papa Benedicto XVI.
Durante tres días los participantes en la cumbre tratarán de dar un nuevo impulso a la lucha contra el hambre y la desnutrición, que afecta a 1,020 millones de personas.
Según la FAO, la crisis económica mundial agrava la situación, al afectar al empleo y profundizar la pobreza, y calcula que el número de hambrientos podría incrementarse en otros 100 millones en 2009.
El director general de la FAO, Jacques Diouf, ha propuesto la celebración de la Cumbre Mundial con el fin de llegar a un acuerdo con respecto a las medidas esenciales destinadas a afrontar esta crisis.
“Esta crisis silenciosa del hambre, que afecta a uno de cada seis seres humanos, supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales. Necesitamos crear con urgencia un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre en el mundo”, advierte Diouf.
Para la FAO, los países pobres necesitan los instrumentos de desarrollo, económicos y de política precisos para impulsar su producción y su productividad agrícolas.
“Se debe aumentar la inversión en agricultura porque para la mayoría de los países pobres es fundamental disponer de un sector agrícola sólido con el fin de superar el hambre y la pobreza y esto constituye una condición previa para el crecimiento económico general”, asegura en una nota.
La primera jornada será abierta con un discurso del papa Benedicto XVI.