Panamá y Centroamérica lograron triplicar el promedio anual de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) recibidas, elevándose a 3.000 millones de dólares en 2002-2006, y a 5.000 millones de dólares en el 2006.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revela que la región está en el momento de evaluar las inversiones realizadas.
De igual manera, debe estudiar alternativas que permitan superar la brecha entre las políticas sobre IED y sus efectos en la región y las de los países receptores que se han visto más favorecidos.
Los cambios más importantes registrados en los últimos años, según la CEPAL, son los relacionados con los países o grupos de países receptores, los países de origen de la IED y las modalidades que esta adopta.
Explica que en el primer caso, en 2006 Uruguay (141%), Ecuador (83%), Centroamérica y Panamá (71%) y Chile (40%), superaron con creces el promedio anual de inversiones recibidas en 2002-2006.
En cuanto a los países de origen, la participación de Europa ha disminuido notablemente, sobre todo debido al brusco descenso de las inversiones provenientes de España; en cambio, la participación de Estados Unidos se ha mantenido invariable.
La mayoría de los países de origen cuyas inversiones en la región se han incrementado son inversionistas relativamente nuevos, tales como Canadá, México y otras naciones latinoamericanas.
Las inversiones de países en desarrollo han aumentado a nivel mundial y los inversionistas de varios de ellos (China, India y la República de Corea) han expresado interés en invertir en América Latina y el Caribe.
Pero su interés, advierte el organismo regional, no se ha reflejado aún en un aumento significativo de las inversiones en la región.
Las adquisiciones siguen siendo una forma importante de invertir en ella, pero esta categoría fue más limitada en 2006 que en años anteriores, en los que se realizaron compras de gran envergadura (como las de Bavaria y Ambev).
La situación actual de la IED en la región, afirma la CEPAL, representa un desafío y exige que se adopten medidas para reducir la diferencia con los países de regiones más exitosos como receptores de inversiones.