Los argumentos que la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) consideró para negarle la solicitud al Grupo Bavaria S.A. para adquirir Cervecería Barú Panamá, parece se están debilitado. Bavaria se compromete a bajar en un 5% el precio de la cerveza, vender dos de sus marcas y el equipo industrial que no necesite, sin contar que existe un estudio desarrollado por esta empresa, en el que demuestran que aunque se efectúe la concentración no habrán prácticas monopolísticas, porque el propio mercado lo rechazaría.
Ayer, el gerente general de Cervecería Nacional, Darío Castaño, precisó que con la concentración, la industria cerveza se beneficiará, al convertirse el país en el centro de exportación de este gigante de las bebidas. La CLICAC negó la concentración luego de analizar la petición de Bavaria, empresa que tomó recientemente el control accionario de Cervecería Nacional S.A. De repertirse el veredicto, tendrían que elevar el caso a la Corte Suprema de Justicia.
La CLICAC argumenta que la concentración deja sin posibilidades a que otros productores puedan generar competencia para designar precios. En adición no considera como competencia el licor y las cervezas importadas. Sin embargo, frente a estos impedimentos, Bavaria ha encontrado una salida.
Ricardo Janson, gerente de Cervecería Nacional, explicó sobre la base de un estudio de mercado que la producción nacional de cerveza ha caído en los últimos dos años, mientras que el consumo ha bajado en un 5%. Este segmento del mercado, que dejó de beber cerveza, consume ahora seco y ron, esto es competencia y el mercado rechaza los aumentos.
Janson enfatizó que han decidido en su apelación que eliminarán completamente los contratos de exclusividad en la distribución y venta de cerveza. Bavaria se compromete a bajar el precio del prodcuto, lo que representará un ahorro para el consumidor de 8.7 millones al año.
Luego de finalizado el certamen tuvo que dar muchas entrevistas por haber sido elegida la segunda mujer más hermosa del universo, lo que le impidió disfrutar, como quizás lo hicieron las otras participantes de esa noche especial.
"No pude tomar ni agua...ni disfruté de la celebración", dijo en un tono triste la panameña, que desde la noche del concurso comenzó a cumplir con una agitada agenda de trabajo, que se hará más extensa si la nueva Miss Universo decide renunciar a su título.
Por lo pronto, Justine ya está lista para regresar al país en la tarde de hoy, donde la esperan sus familiares, amigos y un pueblo que la admira por haber dejado tan alto el nombre de Panamá.
La nueva Miss Universo, la rusa Oxana Fedorova, es teniente de policía, escribe una tesis doctoral, domina las artes marciales y es vinculada con el presidente Vladímir Putin por la prensa nacional.
Fedorova tiene 24 años y vive en la ciudad de San Petersburgo, donde cursa los estudios de doctorado en la Academia de Policía de esta ciudad, "patria chica" de Putin.
Cuando Fedorova fue elegida Miss Rusia en el 2001, el diario británico "Daily Telegraph" escribió que el presidente ruso había influido en la decisión del jurado y que incluso guardaba una foto de la joven.
La "miss" calificó entonces de "tontería" esas informaciones sobre Putin y dijo: "es sólo una coincidencia que ambos seamos de San Petersburgo". Oxana Fedorova adelantó a otras bellas jóvenes de 74 países y consiguió ayer, por primera vez para su país, el título de Miss Universo, concurso celebrado este año en la capital de Puerto Rico, San Juan.
Ahora la "miss" dispondrá durante un año de un apartamento en Nueva York y de una beca para estudiar cine y televisión en esa ciudad. La noticia del éxito de Fedorova en San Juan fue recibida con alegría tanto en San Petersburgo como en su ciudad natal de Pskov.
Entre las novedades en esta edición del certamen figura una nueva corona valorada en unos 250.000 dólares. La alhaja en oro blanco, adornada con 800 diamantes de 18 kilates y 120 perlas de diversos tamaños, fue confeccionada por la firma japonesa Mikimoto. Es la segunda ocasión consecutiva que Puerto Rico es sede del certamen, que el año pasado se realizó en la ciudad de Bayamón, donde fue coronada Quiñones, la cuarta puertorriqueña en obtener el título universal.