El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó que no permitirá la quiebra de las empresas del aluminio, muy afectadas por la caída internacional de los precios, y anunció que las unificará en una nueva Corporación que delineará programas estratégicos del sector.
Chávez advirtió a los sindicatos del sector que "no tolerará sabotajes", como calificó las recientes amenazas de huelga en reclamo de mejoras salariales por parte de unos 12.000 trabajadores de las cinco empresas del aluminio.
"Si no me aprueban, estos, esto y aquello, entonces paramos la fábrica. Eso es sabotaje (...) no lo vamos a tolerar", declaró el mandatario durante el acto de puesta en marcha de la construcción de una nueva siderúrgica en el sur del país.
También exigió a los dirigentes obreros y a los gerentes de esas plantas dejar atrás los "vicios" capitalistas y comprometerse con el naciente Estado socialista.
"Los problemas se han agravado por el desplome de los precios internacionales del aluminio. Entonces, yo asumo, no voy a dejar que se hundan las empresas del aluminio, pero yo les pido a todos: cada uno tiene que hacer sus aportes", dijo el mandatario en un acto oficial.
Agregó que revisa "número a número" los "costos de producción, la eficiencia (y los) gastos" de personal, porque no está dispuesto a darles recursos a las empresas del aluminio para que se gasten en otra cuestión que no sea la modernización y operatividad de las mismas.