El Estado venezolano tomará el control hoy de los últimos bastiones extranjeros en la petrolera Faja del Orinoco, en una operación que el presidente Hugo Chávez ha llamado "verdadera nacionalización", aunque en ese 1 de mayo sea más un acto simbólico.
Cinco de seis empresas trasnacionales afectadas por la medida ya han firmado un memorando de entendimiento con la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) para migrar las últimas "asociaciones estratégicas" que operaban en los campos de la Faja a empresas mixtas con, ahora, mayoría accionarial venezolana.
Se trata de las estadounidenses ChevronTexaco y ExxonMobil, la británica British Petroleum, la francesa Total y la noruega Statoil, que sellaron los acuerdos para la transferencia de las operaciones el miércoles pasado.
El ministro venezolano de Energía y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, dijo entonces que la única empresa petrolera que no ha firmado es otra estadounidense, Conoco-Phillips, y manifestó su confianza en que traspasará al Estado venezolano el control del proyecto "Petrozuata" Chávez anunció, la "nacionalización" de las asociaciones estratégicas.
Pero no es novedad, porque la Constitución de 1967 ya dice que "los hidrocarburos son bienes nacionales de dominio originario, directo, inalienables e imprescriptibles del Estado, razón por la que constituyen propiedad pública inviolable".
También los "nacionalizó" la Ley de Hidrocarburos de 2005, antes de que Morales fuera presidente, y fijó 180 días, que tampoco se cumplieron entonces, para suscribir nuevos contratos.
El incumplimiento del decreto ha sido denunciado incluso por el ex ministro de Hidrocarburos Andrés Soliz.