La República Popular de China ha visto caer sus exportaciones en un 27%, esta baja en términos de dólares son todos los ceros del mundo, ese 27% es al día de hoy.
Esta caída de exportaciones chinas afecta nuestras economías que viven de vender bienes chinos, afecta nuestros transportes, distribución, se contrae el comercio local, crea desempleo, se reducen las materias primas que sirven para producir bienes locales, etc, etc.
La mayoría de nuestros países viven de vender los bienes que producen los chinos, lo que aumenta la liquidez por el comercio y el PIB se mantiene relativamente bien en condiciones normales de una economía de un país, pero como la economía mundial está en crisis, las economías de los países debe bajar un tanto igual a lo que le pasa a China.
El comercio mundial lo domina prácticamente China y si ella sufre este revés, lo estamos sufriendo nosotros también, por lógica si no hay exportaciones chinas, no habrá tantos bienes en nuestros países y por ende, una baja en el PIB en su sector comercio.
Al bajonazo de las exportaciones chinas, se le suman las bajas de nuestras exportaciones, al mundo por la contracción de la economía que hay, así el panorama se pone más sombrío, debemos echar mano de los productos producidos en nuestros países para no perder los mercados internos que en época de crisis son los que nos abastecen en forma barata y ayudan a que la seguridad alimentaria no se ponga en peligro.
Muchos países han fortalecido el mercado interno de bienes y servicios, por ejemplo en Europa se sigue con la práctica de las ferias del agricultor manejadas por los propios agricultores sin la intervención del Gobierno ni de intermediarios.
En Costa Rica, para evitar el desempleo en el sector de la construcción, los bancos han abierto líneas de crédito para remodelar casas y edificios, no hay dinero para nuevas construcciones, pero sí para remodelar, los ticos están cuidando su 33% del PIB, que es lo que representa la construcción en sus economías. Algunos países han protegido desde ya su industria y comercio para evitar una mayor contracción y para ello se han abocado a fortalecer sus canales de distribución juntando proveedor con consumidor para mantener precios asequibles.
Otros fomentan la formación y el fortalecimiento de cooperativas y asociaciones de consumidores para que la gente se proteja a través de ellas, en síntesis fomentan la democracia económica participativa.