LOS ZAPATOS "Made in Italy", una de las industrias más conocidas en el mundo por su refinado diseño, a la vez moderno y cómodo, sueño de generaciones enteras, está por desaparecer arrasada por la brutal competencia china.
Uno de los sectores estratégicos de Italia, que da trabajo a unas 150,000 personas, fruto de una larga tradición que combina capacidad artesanal para curtir el cuero y creatividad, corre el riesgo de morir aplastada tras la apertura este año al mercado chino.
Al igual que Francia, en Italia reconocidas firmas del calzado, entre ellas la clásica Pollini, han tenido que cerrar sus fábricas, transformarlas o simplemente trasladarlas a otros países, como hicieron Geox, Lumberjack y Stonefly.
Unas 8,000 personas han perdido el empleo en los primeros seis meses del 2005 y se calcula que entre 30,000 a 40,000 quedarán desempleadas a finales de año. A nivel europeo, cerca de 500,000 trabajadores corren el riesgo de perder el empleo.
La desigualdad en la capacidad de producción es tal, que según cálculos de prensa, China cubre en seis días la producción anual de calzado de toda Europa.
La crisis del sector en Italia quedó plasmada tras la divulgación de los datos oficiales a comienzos de agosto, la industria registró una baja de producción del 14%.
Las importaciones de zapatos de China aumentaron en el 700% en seis meses, comentó recientemente el economista Marco Fortis en la revista Panorama.
Todo indica que los únicos que se salvan de la crisis son los zapatos de lujo, realizados para una clientela exclusiva, dispuesta a gastar desde 500 dólares hasta el millón de dólares.
China está a punto de enterrar el zapato "Made in Italy"
Productores italianos señalan que los chinos tienen una competencia desleal por vender a un precio inferior al real.