China estrenó ayer la línea de alta velocidad más larga del mundo, que une la capital, Pekín, con la ciudad más próspera del extremo sur del país, Cantón, un eje de 2,298 kilómetros que consolida al gigante asiático como líder mundial en este tipo de red ferroviaria.
El primer Pekín-Cantón cubrió el recorrido en 7 horas y 59 minutos. La línea circularán cada día.