El Gobierno chino ha anunciado el inicio de una evaluación urgente para estudiar el impacto de los dos accidentes ocurridos el pasado 4 de junio en plataformas petrolíferas situadas en el Mar de Bohai, en el noroeste de China, y cuyas consecuencias se creían controladas.
Esta decisión se ha tomado después de que el jueves se descubrió una nueva mancha de petróleo de unos tres kilómetros de largo y 30 de ancho flotando cerca de las plataformas. Tras la investigación, las autoridades están en la espera de las conclusiones para aplicar medidas que minimicen las consecuencias del vertido.