Economía

China inició las obras del trasvase más grande del mundo


China inauguró ayer, con tres ceremonias en Pekín y las provincias costeras de Jiangsu y Shandong, las obras del gigantesco trasvase de agua del río Yangtse al sediento norte de China, una obra que según sus ingenieros va a costar el doble que la Presa de las Tres Gargantas y es la mayor de su tipo en el mundo.
Todas las cifras que rodean al proyecto son colosales, ya que la obra costará 59,000 millones de dólares, no estará completamente terminada hasta dentro de 50 años y transportará anualmente agua del Yangtse hasta a 1,300 kilómetros de distancia para aliviar la sequía de 400 ciudades septentrionales.
Los tres canales que partirán del Yangtse, el río más largo de China (6,300 kilómetros) y el tercero del mundo, llevarán cada año al norte del país, donde se encuentra Pekín, unos 45 millones de metros cúbicos de agua, cantidad suficiente para abastecer a Nueva York durante un cuarto de siglo.
El proyecto ha sido defendido y elogiado durante meses por el Gobierno chino, que lo califica hoy como "un plan con el que nadie puede rivalizar", ya que Pekín suele utilizar las magnas obras de infraestructura como propaganda nacionalista.
Sin embargo, algunos grupos conservacionistas de fuera de China han señalado que el proyecto, al igual que otros emprendidos por China -como la Presa de las Tres Gargantas, o el ferrocarril al Tíbet- pueden causar daños ecológicos irreparables.
Uno de los expertos, el catedrático londinense Bill McGuire, señalaba recientemente al periódico británico "The Guardian" que el proyecto "es un símbolo más del punto de vista de los gobiernos comunistas, que optan por intentar dominar la naturaleza en lugar de adaptarse a ella". Sin embargo, en China el proyecto es fuertemente apoyado por la opinión pública, especialmente en el norte, donde la sequía empeora cada año.
Pekín, por ejemplo, tiene un nivel de abastecimiento de agua per cápita 30 veces inferior a la media mundial, y en la provincia de Shandong, donde desemboca el Río Amarillo, este año ha llovido un 85% menos que en 2001.
La situación llevó a la organización privada Oxfam International, a pronosticar una hambruna si no se llegan a modificar las actuales condiciones del mercado cafetero.
Según Juan Quiñónez, director regional de la entidad, las primeras señales se observaron en Centroamérica, donde por ejemplo, el Programa de Alimentos de Naciones Unidas detectó a 30,000 familias en riesgo de escasez alimentaria al oeste de El Salvador.
Oxfam propone invertir cerca de 100 millones de dólares en un año en un plan centroamericano para destruir existencias, negociar solo café de calidad y ayudar a los campesinos a encontrar otros medios de vida. El primer punto ya se aplica. Nestor Osorio, presidente de la Organización Internacional del Café (OIC), destacó que el objetivo de 45 países productores es sacar unos cinco millones de sacos del mercado.


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101 años de Panamá América

 
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