Japón se encontró entre la espada y la pared en las discusiones sobre el sistema de tipo de cambio de China en la reunión del Grupo de los Siete (G7) en Washington, un recordatorio de su difícil posición en cuanto a la política cambiaria.
Estados Unidos aumentó la presión sobre China para que abandone su política de un tipo de cambio fijo de su moneda, el yuan, frente al dólar, que está establecido en alrededor de 8.28 unidades por dólar.
China, por otro lado, reiteró que cambiaría hacia una política más flexible siguiendo un calendario propio.
Las autoridades japonesas, conscientes de que no deberían perturbar a sus dos socios comerciales más importantes, acordaron con Washington que China debe integrarse a la economía mundial, pero también dijeron que cualquier cambio en la política debe quedar en manos de Pekín.
"China debe decidir por sí mismo lo que es mejor en términos de garantizar un crecimiento económico estable", dijo el ministro de Finanzas japonés, Sadakazu Tanigaki en una conferencia de prensa luego de la reunión del viernes de ministros de Finanzas y jefes de los bancos centrales del G7, que reúne a los países más ricos del mundo.
El gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, también se abstuvo de pedir una revaluación pronta del yuan, pero sugirió que una economía tan grande como la de China debe adaptarse a los mecanismos del mercado.
"La flexibilidad cambiaria es sólo una de las varias flexibilidades de las que China carece, tales como inversión y otras transacciones de capital", señaló.
Las empresas manufactureras y los grupos sindicales de Estados Unidos se quejan de que el tipo de cambio del yuan le da a las exportaciones chinas una ventaja de precios injusta y empeora el déficit comercial de Estados Unidos.
El tema ha estado generando más atención frente a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre.
Japón es más ambivalente, no sólo porque no tiene esas consideraciones políticas, sino debido a su proximidad con China y a que sabe que una revaluación prematura del yuan podría hacer más lento el crecimiento económico de China y terminar dañando a las empresas japonesas.
China, se está convirtiendo en una importante base manufacturera y en un mercado clave para las empresas japonesas. Japón importa más de China que de cualquier otro país.
Pero es poco lo que las autoridades japonesas pueden hacer para tratar de que Washington cese sus exhortaciones a China.
El tema de la política cambiaria siempre ha sido difícil para Japón, debido a su propia historia de intervenciones en el mercado de cambios para frenar la volatilidad del yen.
El ministerio de Finanzas de Japón aún dice que actuará en el mercado si es necesario.
Tal intervención ha sido a menudo un tema clave en las reuniones previas del G7.
China mejorará política monetaria
Según expertos China debe adaptarse a los nuevos mecanismos del mercado.