El Gobierno chino anunció hoy que espera un crecimiento económico entre el 6.5-7% para este año y descartó que vaya a adoptar grandes planes de estímulo para combatir la desaceleración, después de que el PIB subió en 2015 a su menor ritmo en 25 años, un 6.9% interanual.
Así lo señaló el ministro responsable de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo (CNRD, el órgano de planificación económica), Xu Shaoshi, en una rueda de prensa en Pekín en la que subrayó el "complejo" entorno doméstico e internacional que afronta la potencia asiática.
Xu anticipó que para este año las autoridades chinas esperan un crecimiento de entre un 6.5% y un 7% y se mostró "confiado" en que se podrá conseguir.
También aseguró que "la situación ha cambiado" para China desde la crisis financiera de 2008, cuando Pekín puso en marcha un paquete de inversiones de 4 billones de yuanes (610.000 millones de dólares, 562.000 millones de euros) para estimular la economía.